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martes, 3 de marzo de 2015

5 Maneras en las que solemos lidiar con la HOMOFOBIA

homofobia
En la actualidad al ser la homofobia “mal vista” dentro de nuestra sociedad y en ocasiones “sancionada” por instancias oficiales, las actitudes homofóbicas ahora se expresan de una manera más sutil; por ejemplo: «Te acepto pero no te apruebo», «Yo respeto a los gays siempre y cuando no se anden exhibiendo», «Está bien que se casen mientras no vayan a querer tener hijos», donde podemos ver un doble discurso en el cual se disfraza de aceptación una actitud homofóbica.
La homofobia nos expone constantemente al rechazo de infinidad de personas, muchas veces de personas que consideramos importantes para nosotros, por lo mismo, querámoslo o no, nos hemos convertido en expertos para lidiar con la homofobia.
Me sorprendió que, leyendo al respecto del bullying homofóbico, del cual ya hemos venido hablando en una serie de textos en la sección «MACHXS», me encontré con que se realizó un estudio con “chicas masculinas” para conocer las maneras en que ellas afrontaban el acoso que sufrieron en sus épocas escolares, y se encontraron diversas formas de hacerlo. Lo que me llamó la atención fue que estas estrategias que se mencionan para sortear el bullying por homofobia se puedan seguir aplicando en todas las etapas de la vida para lidiar con las actitudes homofóbicas.
A continuación el listado:
  1. La “normalización”; es decir, camuflarse mostrando un comportamiento y aspecto más “adecuado”.
Esto equivale en la edad adulta a “ser del closet”, pues no podremos negar que lo que nos mantiene dentro de él es el miedo al rechazo homofóbico de la sociedad. Y por si fuera poco el solamente ocultar nuestra sexualidad, muchas veces nos obligamos a actuar de manera en que no nos sentimos nosotros mismos, desde la forma de vestir hasta en nuestras relaciones sociales, como el buscar tener una pareja del sexo opuesto para «taparle le ojo al macho», o el evitar ser asociados con personas gay y manifestar un rechazo hacia ellas para así no parecerlo nosotrxs mismxs (de aquí se desprende la idea de que la mayoría de las personas homofóbicas son gays de clóset).
  1. Pasar desapercibido y participar lo menos posible en la vida social
Esta estrategia es otra variante de “ser de closet”, solo que en ella en vez de actuar de un modo distinto para ser visto “normal”, se prefiere retraerse por completo de la vida social en general, no queriendo asistir a fiestas, reuniones o lugares muy concurridos, buscando el anonimato. Muchas veces puede confundirse con una personalidad tímida e introvertida, pero no siempre lo es así; pues en estos casos el deseo y las ilusiones por asistir a estos eventos o lugares está presente, sin embargo se prefiere evitarlos, lo que causa malestar e inconformidad con uno mismo convirtiéndose en un círculo vicioso.
  1. Convertirnos en una “persona modelo” para que esta excelencia amortigüe las críticas por parecer homosexual.
Mucho se ha hablado también acerca de si el perfeccionismo y la ambición por el éxito de muchxs homosexuales sea una medida compensatoria para así reparar la “mala imagen” social que por desgracia se nos otorga, la cual muchas veces llegamos a interiorizar y convertirla en baja autoestima. Algunas veces tal actitud es disfrazada también como un genuino deseo por salvar la reputación del homosexual. Esto equivale a pensar que tenemos que darle a nuestra familia algo por lo cual estar orgullosos de nosotros mismos, ya que le hemos hecho pasar por la vergüenza de tener un miembro gay en la familia.
  1. La hipervisibilidad; es decir, salir del armario y hacer de la sexualidad una bandera.
Otras personas pueden optar por llamar mucho la atención hacia los rasgos en su persona que muchas veces se les reprochan en los ataques homofóbicos que recibe, como una forma de demostrar que esos ataques no le afectan negativamente de ninguna manera, sino que, por el contrario, los refuerza. Es una forma de decir «Si tú dices que ser como soy es una vergüenza, mírame gritarlo a los cuatro vientos y dime si parezco avergonzadx». Tal estrategia conlleva cierto riesgo en cuanto a que son los miembros de la comunidad LGBTTTI con más visibilidad quien a menudo reciben ataques más directos y violentos, que pueden desembocar en su muerte.
  1. Buscar amistades que nos acepten tal y como son, con quien puedan compartir su vivencia sobre la sexualidad no normativa.
Dado que en los espacios comunes donde solemos socializar (escuela, trabajo, familia, etc.) no existe tanta apertura para con la diversidad sexual, en ocasiones pareciera que no se nos deja otra alternativa que buscar tal aceptación en lugares identificados expresamente como “para homosexuales”, como los antros gay, cafeterías gay,  zonas “de tolerancia” específicas de la ciudad (como Plaza Hidalgo en Monterrey, o Zona Rosa en DF), lugares de encuentros sexuales o incluso a través de páginas de internet o aplicaciones para smartphones, en donde en muchas ocasiones convives con personas con los que lo único que se tiene en común es el ser gay y nada más. Esto si bien es algo a lo que la misma homofobia social nos ha orillado, no me parece a mí que sea lo óptimo, en cuanto a que pareciera que nosotros mismos nos estamos segregando del resto de la sociedad. Por lo cual más que existir “lugares gay”, deberíamos optar por lugares comunes pero reconocidos como gay friendlypara así ganar espacios y evitar esa idea de separación del resto.
Termino aclarando que si bien el listado de estrategias de afrontamiento lo tomé de una investigación, los comentarios al respecto son enteramente de mi opinión, tan cuestionable y respetable como cualquiera de ustedes, que espero leer en sus comentarios. Por lo anterior este listado no debe ser tomado de ninguna manera como consejos o cosas que deberíamos de hacer, cada uno escoge la estrategia que más se adapte a su personalidad pero que en muchos casos nos ahorra unos problemas para crearnos otros.

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