¿Te has preguntado por qué llora un Homosexual?

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domingo, 28 de septiembre de 2014

¿Comó le digo que tengo VIH?



Si haces una “encuesta de bar” y preguntas a tus amigos qué ideas se les vienen a la cabeza cuando oyen la palabra “seropositivo1” te puedes sorprender largamente de lo que te dirán. El estigma es una de las cosas en las que menos hemos avanzado en lo referente al VIH. Médicamente la situación es, sin duda, mucho más benevolente que hace apenas unos años y lo es tanto en lo referente al tratamiento como a la prevención. Sin embargo, en lo relativo a la concepción social del VIH y sobre las personas que conviven con él, aún nos queda mucho trabajo.
Estigma es la connotación negativa que se otorga, injustificadamente, a un grupo de personas y es una connotación que tiene que ver, sobre todo, con sus características personales y sus comportamientos. Así, se estigmatiza a los hombres gais que conviven con el VIH cuando se piensa que son promiscuos, descuidados o peligrosos. En mis talleres de fin de semana para hombres recién diagnosticados, una de las actividades que desarrollamos es la del árbol semántico del VIH. Estudiamos cuántas ideas y preconcepciones tenemos asociadas, en nuestras memorias, a la palabra “seropositivo” y podemos, con ello, entender porqué a muchos hombres les cuesta tanto salir del armario del VIH: “me aterra que, sin molestarse en conocerme, alguien pueda etiquetarme así sólo por culpa del estigma” afirman muchos.
El estigma es la razón por la que no resulta nada fácil salir del armario y decirle a un candidato a novio que tienes VIH. De hecho requiere práctica y control emocional. Y hasta un cierto “protocolo” (o “conjunto ordenado de pasos”) para lograr hacerlo óptimamente. En esa línea, con mis pacientes trabajamos un modelo de tres momentos que nos da muy buenos resultados y que hoy quiero compartir con todos vosotros.
Hazlo bien: cribado, momento oportuno y comunicación eficiente
No se trata de que estés obligado a confesar que tienes VIH. En primer lugar, el artículo 7 de la LOPD2, considera que aquellos datos sobre la salud de un ciudadano español son “datos especialmente protegidos” y que, con la ley en la mano, no tienes por qué decirle a nadie que eres VIH+ si no lo deseas (“los datos de carácter personal que hagan referencia al origen racial, a la salud y a la vida sexual sólo podrán ser recabados, tratados y cedidos cuando, por razones de interés general, así lo disponga una Ley o el afectado consienta expresamente”). Repito: si no quieres decirlo, la ley ampara tu silencio siempre que, con ese silencio, no estés poniendo en riesgo de manera intencional y deliberada la salud de otra persona. En ese caso estarías cometiendo un delito con dolo y este artículo no está escrito para ti. Tampoco está escrito para quienes tienen claro que están indetectables, que no hay riesgo del que hablar y que no quieren comentar su estatus serológico con absolutamente nadie. Como te decía anteriormente, es tu derecho y yo no tengo nada que decir. Este artículo está escrito para aquellos que no quieren ocultarse pero que no tienen las herramientas necesarias para poder hablar de su estatus serológico libres de miedo.
Retomando el hilo, y en segundo lugar, te recuerdo que no estás confesando nada. Se confiesan los pecados y los crímenes y tener VIH no es ni lo uno ni lo otro. Lo que harás será compartir con él el dato de que eres VIH+ y lo haces porque es tu voluntad hacerlo. En consulta, siempre formulo una pregunta muy concreta: “¿cómo te sentirías tú si llevaras seis meses con un hombre del que estás enamorado y que muestra amor hacia ti… y al que no les has dicho que eres VIH+?”. La mayoría de pacientes me contestan: “fatal, un mentiroso, me moriría, no podría” así que yo les contesto: “pues partiendo de la base de que TÚ no podrías mantener tu VIH en secreto con el hombre al que amas, lo mejor es tener muy claro que acabarás hablándolo con él y, por tanto, mejor nos preparamos desde el principio para que todo sea un éxito”. Con ese propósito es con el que preparamos este “protocolo”: para que TÚ tengas éxito haciendo algo que TÚ desearás hacer en el momento que aparezca en tu vida un hombre que te interese “especialmente”.
Primer momento: cribado
No creas que si otro no te acepta se debe exclusivamente a que seas VIH+. Es un error atribuir el rechazo de los demás a una característica tuya. Sí, es cierto que no se le puede gustar a todo el mundo pero también puede darse que alguien te rechace por que no sean capaces de superar sus propios fantasmas. Por ejemplo: hay hombres con problemas muy serios de nosofobia. La nosofobia es el temor irracional a infectarse de alguna enfermedad y, dentro del mundo gay, es frecuente encontrarte con hombres que la sufren a consecuencia del estrés postraumático. Estos hombres se trastornan mental y emocionalmente sólo con oír hablar de alguna ITS (infección de transmisión sexual) incluso sufriendo ataques de pánico al oír hablar del VIH en concreto. O también puede que tropieces con alguien lleno de homofobia interiorizada y prejuicios. Así que, a la hora de compartir con otro que eres VIH+, corres el riesgo de tropezarte con algún serofóbico3 presa de su nosofobia o de su propia homofobia interiorizada. Y aquí es donde yo quería que llegásemos para preguntarte: ¿verdad que no existe ninguna razón por la que debas soportar la fobia irracional de nadie ni sus prejuicios? ¿No será mejor que hagas una criba desde la primera cita? Ea, pues para ello:
1. 1.Saca el tema del VIH en vuestro “primer café”: comenta alguna campaña de prevención o inventa algo como que un conocido tuyo te ha llamado esta mañana para decirte que lo han diagnosticado o que tuviste un novio VIH+ (hazlo cuando habléis de los novios que habéis tenido). Intenta que sea un comentario casual, como el que no quiere la cosa, sin darle más énfasis.
2. Observa su reacción, encontrarás tres tipos:
a. Serofriendly: Es una reacción amigable, normal, empática. Tiene información o conoce a otros chicos con VIH. Quizá incluso ya haya tenido novios VIH+ (y te diga “¡ah, yo también!”) o quizá él mismo lo sea aunque tampoco te lo diga en ese momento. O quizá colabore con alguna ONG de prevención y esté sensibilizado. O, simplemente, sea un hombre con la cabeza bien amueblada (que los hay, no creas… y bastantes). En este caso vamos bien: este chico ha aprobado, puedes tener una nueva cita con él sin miedo a que no te entienda.
b. Seroignorante: Te contesta algo como “uf, yo no sé si hubiese podido, a veces me pregunto qué haría en una situación así: ¿tú no tuviste miedo?”. No creas que es una mala respuesta, simplemente él está expresando algo natural: que no sabemos cómo reaccionaríamos ante una realidad que ignoramos y que, en principio, a todos nos asusta lo desconocido.
En realidad es una buena reacción porque te permite hacer un poco de mentoría. Contéstale algo así como “claro, es natural asustarse y yo me asusté como todos… pero Alex (invéntate un nombre) me gustaba mucho… así que me informé, fui a una ONG (de esas que hacen la prueba) a preguntar y todo fue muy bien. Ya se empezaba a saber que estando él indetectable yo no podía infectarme y me tranquilicé mucho. De hecho todo fue perfecto en ese sentido, ¡el problema fueron nuestros caracteres! (risas) pero, gracias a él,  empecé a ver el VH con ojos más racionales”. Si asiente a tu explicación, te da la razón y se interesa sinceramente por aprender… te lo ha puesto a huevo para que le invites a un cine… ¡y a una cena!
c. Serofóbico: ¿reacciona espantándose o con una ansiedad desmedida? Ops, vamos mal, este chico no puede compartir su vida contigo. Tiene que resolver sus problemas con el VIH antes de estar preparado para entrar en la vida de alguien como tú. ¿Se muestra agresivo o insultante? ¿Intenta culpabilizar al VIH+? Huye, este tío es un sociópata: ¿quién con un poco de sensibilidad insulta a los amigos/exnovios de alguien con quien está teniendo su primera cita? Si es capaz de eso el día de vuestro primer café, mejor no quieras saber de qué sería capaz cuando te tenga confianza: ¡sal corriendo ya! (¡pero ya!).
Segundo momento: momento oportuno
Deja pasar varios días/semanas antes de decirle que eres VIH+. Ya sabes que tener VIH es un “dato especialmente protegido” y eso significa, además de lo dicho anteriormente, que sólo aquellos a los que tú consideres íntimos merecerían conocer esa información sobre ti. Por ello, mientras él no sea nada más que un polvo o alguien a quien estás empezando a conocer ¿por qué habrías de explicarle algo tan íntimo? (y, si se molesta porque tardaste en decírselo, recuérdale que él, aún, no era nada tuyo).
Para tu tranquilidad presente y futura, tened sexo que te haga sentir cómodo y, para ello,infórmate de qué sí y qué no, es una práctica de riesgo pero no te sientas obligado a decir que eres VIH+ hasta que estés preparado para hacerlo y él te merezca confianza. Mientras tengáis sexo protegido no tienes por qué adelantar el momento de hablarlo. Si él te pregunta si podríais dejar de usar el preservativo, valora el momento en que os encontráis. Si te lo dice en mitad de un folleteo, pospón el tema con una frase al estilo de “hum, cielo, me encantaría pero antes de eso tenemos que ir a hacernos las pruebas y todo lo demás… lo hablamos mañana tranquilamente y hoy lo hacemos con condón como siempre”. Eso sí, ve preparando la comunicación del dato en un entorno adecuado porque esto es una señal de que ya va tocando hablarlo.
Si te lo dice en un momento en el que estáis tranquilos (= vestidos), entonces valora el tiempo que lleváis juntos:
• Si lleváis apenas un par de semanas viéndoos y no crees que sea el momento adecuado, dilo abiertamente: “creo que todavía es un poco pronto para hablar de eso. Es pronto aún incluso para saber si queremos ser novios”. Pospón el momento hasta que, de verdad, sea pertinente.
• Si lleváis ya un tiempo prudencial y la cosa marcha, chato: ya es el momento de avanzar al siguiente nivel… y siempre es mejor que tomes tú la iniciativa.
• Excepcionalmente te puedes encontrar con que él te diga que es “apelero” (siempre folla a pelo). Entonces sé asertivo y dile claramente: “si te gusta a pelo sólo pueden existir tres opciones: (a) que seas VIH+, (b) que seas seronegativo pero que estés informado de que con un VIH+ indetectable no puedes infectarte (y querrás saber cómo estoy yo)… o (c) que seas seronegativo pero kamikaze que folla a pelo a ciegas”.
Las tres opciones te benefician. La última porque, como seguramente no querrás un kamikaze en tu vida, él estará automática e indoloramente descartado. Si no es un kamikaze, resulta que cualquiera de las otras dos opciones te abren el camino (y te extienden una alfombra roja salpicada de pétalos de flores mientras suena una fanfarria de cornetas) para que le digas que eres VIH+. Suelen ser las opciones propias de hombres que  también tienen VIH (la mayoría de las veces) u hombres serofriendly bien informados que buscan sexo sin preservativo con hombres VIH+ indetectables (te aseguro que existe este perfil de hombres).
En cualquier caso: adelante, ¡háblalo que lo tienes a huevo! Más de un paciente (y amigo) me ha dicho “…me sacó el tema él mismo. Me dijo que si yo tenía VIH a él no le importaba y que no fuese tonto de seguir ocultándoselo… que él estaba informado y que, cuando ha estado con parejas indetectables, no han usado preservativo y él sigue siendo negativo”.
Tercer momento: comunicación eficiente
Entiende que es necesario practicar para tener maestría en cualquier cosa: conducir, cocinar, nadar… sin práctica no hay pericia. Así que, si te cuesta hacerlo al principio, no te sientas mal contigo mismo. Yo siempre aconsejo practicar con amigos hasta ganar soltura. Algún paciente mío se ha buscado amantes de otras localidades sólo para poder ensayar el decirlo. Otros ensayaban ante el espejo o se grababan en vídeo para verse después y analizar cómo lo hacían. También ensayamos en la consulta. Usa la estrategia que quieras pero practica antes. Bueno… y en tu primera salida del armario, permítete un poco de drama queen, que tampoco vamos a ser ahora máquinas perfectamente asertivas e inconmovibles. Sé tú mismo y no añadas ansiedad a ese momento por “hacerlo bien”. Estos consejos son sólo consejos, no un manual de instrucciones. Lo importante, repito, es que hagas de este momento un momento de compartir algo, jamás lo vivas como una confesión. ¿Bien? Ok, ahora veamos cómo decirlo.
1. Enúncialo asertivamente:
• Si te cuesta y te atascas, hay una fórmula exprés para decirlo: “aún no sé hacer esto de forma fácil, así que lo haré de forma rápida: tengo VIH”. Lo dirás en apenas dos segundos y, además, le estarás diciendo que aún estás procesando todo lo que te sucede, que todavía no lo has dicho muchas veces, que aún te resulta difícil hablar de ello, que esta situación es nueva para ti… ¡y que sea empático contigo!
•La otra forma de hacerlo, ésta con más práctica, sería la fórmula asertiva: “mira, hay algo que yo me siento más cómodo cuando lo cuento y creo que tú eres un candidato idóneo para que yo lo comparta contigo: tengo VIH”. Con esta fórmula le decimos:
i. No estás confesando nada ni te sientes obligado a hacerlo, lo haces porque te sientes más cómodo cuando lo hablas.
ii. A la vez le dejas claro que no te gustan los secretos ni crees que ser VIH+ sea algo que deba ocultarse porque no crees que sea algo vergonzoso… (¡por eso te sientes más cómodo cuando lo compartes!).
iii. Pero no lo compartes con cualquiera sino solamente con aquellos que lo merecen porque te han demostrado su sensatez, estar informados y no tener prejuicios. Así le dejas entrever que lo has evaluado (en el mejor sentido del verbo), que eres tú el que tiene el control de la situación… y que a él lo encuentras candidato idóneo para que compartir esa información (y, así, lo halagas).
2. No lo agobies con tu prisa por una respuesta suya: déjale unos segundos para que piense sobre lo que les has dicho. Por estadística es imposible que tú seas el primer hombre VIH+ que conoce pero quizá seas el primero que se lo dices abiertamente (recuérdaselo: “no soy tu primer VIH+, sino el primero que te lo comunica”). Coméntale que esto es algo muy personal y que cuidas mucho a quién se lo dices porque no todo el mundo está preparado para oírlo. Dile que sólo se tardan dos segundos en saber si un hombre te atrae… pero que son necesarias unas cuantas semanas para saber si ese mismo hombre es inteligente o si está bien informado y que, por eso, has tardado ese tiempo en hablarlo con él. Pero entiende que puede quedarse un poco impactado (“un poco” es normal).
3. Entiende que, si él es seronegativo (y primerizo), quiera hacer preguntas: “¿cómo estás?, ¿cómo lo llevas?, ¿te medicas?, ¿cómo están tus defensas?, ¿cómo está tu carga viral?, ¿cómo tiene que ser nuestro sexo?, ¿debo preocuparme?...”. Ofrécele respuestas calmadamente. Si tú te pones nervioso ¿cómo pretendes que él esté tranquilo? Ponte en su lugar y recuerda que tú también tuviste muchas preguntas y dudas en su día. Aconséjale documentarse y ofrécele fuentes fiables de información. Este tema no tiene por qué cerrase en diez minutos… a no ser que él te diga: “guapo, tranquilo: estoy bien informado y no hace falta hablar mucho más”.
4. Observa su reacción: si tiene una reacción emocional desmedida recuerda: el problema no eres tú, el problema es lo que él trae en su cabeza. Muchos hombres se sienten fatal cuando oyen una revelación del seroestatus porque les confronta con que el VIH existe. Los casos de peor reacción suelen ser de hombres que:
i. Ponen la responsabilidad de su propia salud sexual sobre los demás. Si yo, en lugar de esperar que los demás se encarguen de avisarme de si debo hacerlo, tomo siempre (siempre, siempre) medidas de protección, no tengo de qué preocuparme y reacciono bien. Si él reacciona mal es porque siente que algo no está bien en su trayectoria previa. Muchos no ha sido sistemático en el uso del preservativo a lo largo de su vida sexual por lo que, de golpe y porrazo, se ve enfrentado con un VIH  en el que no han querido pensar.
ii. Es nosofóbico. Siente un miedo desmedido e irracional a infectarse. Su ansiedad le convierte en fobia aquello que no debería pasar de precaución, Exagerará los supuestos riesgos y sesgará toda la información que le des. Además, te culpará de poner su salud en riesgo y te llamará egoísta “por no haberme avisado”. Cariño, no es tu VIH: es su nosofobia, cierra la conversación y recomiéndale un buen psicólogo.
iii. Tiene prejuicios pero no ha sido hasta ahora que se atreve a dejar de ser políticamente correcto. No nos ha salido bien el cribado. Bueno, tranquilo: aprendemos de nuestros errores y de las cosas que no nos salieron por completo perfectas. La próxima vez te saldrá mejor.
5. Te prohíbo que pronuncies la soberana gilipollez de “yo asumiré tu decisión”. Si él reacciona mal simplemente porque tú eres VIH+, su reacción es una reacción de ignorante o de persona con problemas (nosofobia, homofobia interiorizada). Puedes ser empático con sus dificultades pero eso no significa que las aceptes, significa que puedes señalarlas y pedirle que las supere por su propio bien. Sustituye la frase anterior por una como “podría empatizar con alguna dificultad tuya y te animaré a superarla pero no pienses que voy a tolerar prejuicios” y añade algo así como: “mira... esto te lo voy a decir muy clarito y quiero que sepas que te lo digo por tu bien... seguro que en algún momento del futuro te vas a encontrar con otro hombre seropositivo en tu vida. Y quizá te enamores hasta las trancas. Y, como no me has querido creer cuando te lo he explicado, seguirás teniendo miedo. Y no podrás ser feliz a su lado por culpa de tu ignorancia y de tu desconfianza. Da igual que yo mañana no esté. El VIH sí seguirá estando a tu alrededor aunque tú no quieras verlo. En novios, en amantes, en amigos. Volverá a aparecer en tu vida y mejor para ti que estés bien informado”. Sé asertivo… porque puedes (y debes).
Las cosas como son…
La verdad es que mi experiencia en consulta con este procedimiento es de un porcentaje de éxito muy elevado, de en torno al 90% si se hace bien. Pero recuerda que lo más importante no es sólo que la comunicación salga bien: lo más importante comienza a partir de aquí. Si él también es VIH+ las cosas serán más sencillas pero si tu novio es seronegativo, se abre un nuevo trayecto: el de la pareja serodiscordante. Como antes te comentaba, ahora tu novio querrá informarse, saber, tendrá dudas, querrá conocer a otras parejas serodiscordantes. Eso es magnífico. Invítale a que te acompañe a ver a tu doctor/a, id juntos a una asociación para que os asesoren o leed juntos material sobre el tema. No escondas nada, habla y vive tu VIH con naturalidad y, con esa misma naturalidad, lo entenderá y vivirá tu novio (no esperes que él viva con normalidad algo que tú no haces). Se necesita calma, paciencia, actitud constructiva y ganas de comunicarse y explicarse las cosas pero, sobre todo, compromiso con un proyecto conjunto. El compromiso que os motivará a buscar la solución antes que obsesionaros con el problema. Recordad que me tenéis a vuestra disposición ¡y sed muy felices!

Gabriel J. Martín.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Soy Gay; No hay tiempo para el amor

Es la naturaleza la que nos ha predispuesto. Especie tras especie, cada uno de los seres vivos está biológicamente programado para buscar a su pareja y fornicar. Algo dentro de todo ser vivo nos lleva a desear sobrevivir. Ese motor de supervivencia nos insta a procrear. ¿Por qué?, es algo que no logro comprender del todo. Hay una maquinaria en nuestro interior que trata de evitar a toda costa que muramos o que nos estanquemos como especie.
loneliness
Todo parece indicar que esto aplica para todo ser vivo. Los virus y las bacterias se desarrollan, mutan y se adaptan para sobrevivir, para no morir. La gripe lleva acompañando a la humanidad desde que se tienen registros. La influenza tampoco quiere extinguirse, tampoco quiere morir.
Hay una necesidad biológica de reproducirnos, de tener crías y educarlas para adaptarse al cambio y seguir la misma línea. ¿Pero nosotros? Nosotros los gays lo hacemos solo por diversión and it’s fucking amazing. En nosotros no hay procreación, pero entonces, ¿por qué hay deseo? Vemos a ese hombre alto, de musculatura prominente y trasero destacado y lo deseamos. Se aprieta ese gatillo en nuestro interior y queremos estar dentro de él o que él esté dentro de nosotros. Es como una necesidad. Aparearnos es un deseo siempre presente.
Pero no todo es deseo. En algún punto del camino, los seres humanos desarrollamos el concepto del amor. Ese concepto abstracto que nos acompaña durante toda la vida. Nadie sabe qué es, nadie sabe cómo medirlo, cómo eliminarlo, cómo crearlo.Simplemente está ahí y nosotros nos encargamos de darle un significado.
Así, conforme fuimos creciendo, nos hicimos a la idea irrefutable de que en algún momento de nuestra existencia encontraremos a ese alguien que nos acompañará por el resto de nuestras vidas. Mr. RightThe One. El amor verdadero.
Pero si es The One, tiene que ser perfecto, ¿no? ¿O en qué momento le fuimos agregando requisitos a nuestro amor ideal?
«Tiene que tener una carrera y un trabajo. A nadie nos gusta mantener a nadie. Debe tener auto, porque ¿¡quién no tiene auto!? Es requisito que escuche buena música. O mala música. El punto es que debe al menos compartir mis  gustos musicales. Necesito que tenga sentido del humor y que entienda el sarcasmo porque luego ¿cómo nos vamos a entender? Si yo me la paso diciendo pendejadas y no las entiende me voy a tener que limitar. Ingas si no tiene buen gusto. Ni de pedo voy a poder andar con alguien que se viste mal o ¡que use Crocs! ¡Crocs con calcetones! No es posible. Y no es que no quiera, es solo que NO. ¡No puedo!»
«Pero sobre todas las cosas, tiene que estar guapo. Digo, eso es obvio, ¿no? Tiene que estar más guapo que yo».
Es frecuente este requisito entre nosotros los gays. Queremos conocer a alguien que sea más guapo que nosotros mismos. Pero ¿se han puesto a pensar quién tendría pareja si todos pidiéramos lo mismo? El guapo más guapo no se fijaría en el ligeramente menos guapo que él. El poquito menos guapo de ninguna manera se interesaría en el 50% guapo que incluso sigue siendo más guapo que yo y que, por cierto, no me pela por no ser tan apuesto como él. ¡Qué triste realidad!
¿Qué sería de nuestra comunidad si nuestras exigencias fueran el común denominador?
Queremos que nuestro amor verdadero tenga gustos similares en música, en películas, en intereses de destinos de viaje, en ropa, en deporte. Deseamos que sea lo más parecido posible a nosotros mismos. ¿Qué dice esto de nosotros? ¿No estamos ya rayando en el narcisismo? ¿Será que la clonación humana terminará por resolver nuestros problemas del corazón?
Pero bueno, no somos tan demandantes. Podemos hacer excepciones selectas:
«En caso de que no esté tan guapo, pues me conformo con que cumpla el resto de los requisitos. Igual y le acepto un date o dos a ver cómo nos desenvolvemos».
Pero ahí entra otro problema y es que si no nos llena del todo el ojo, entonces no tenemos tiempo para desarrollar la relación.
«Pues me invitó a salir pero me avisa dos días antes. Yo ya tenía planes de ir al cine con mis amigos. O bueno, quizá puedo aceptar la invitación, ¿qué es lo peor que pueda pasar? ¡Ay!, pero que no sea en jueves, please. Tengo juevecitos con mis BFFs y el sábado tengo una fiesta, entonces igual y el lunes, ¿no?, porque el domingo es familiar. Es domingo de ir a comer con la abuela o con mamá, quizá una carne asada y un par deTecate Light, pero con medida porque hay que regresar temprano a casa. Tengo que regresar a casa para alcanzar a ver una película enNetflix, sentirme solo y pensar ¿por qué demonios no encuentro al amor de mi vida?»
¿No les suena familiar?
«Me habló por GrindR pero solo me dijo “Hola”. ¿No puede ser mas original? ¿Cómo que un simple hola?»
«Me cayó bien. Ya lo agregué a Whatsapp pero la neta es que en ocasiones me da huevita. Tipo, sí le contesto a veces pero otras no porque no estoy de humor. ¡Ay! Pues es que no tengo tiempo para todo. Aparte si él tiene interés pues que lo demuestre. Pero que no lo demuestre mucho porque luego ya es un stalker y tipo, nadie quiere andar con un stalker. I mean, get a life!»
Si el interesado no es tan guapo como en nuestros ideales entonces no vale la pena. Y no es que no haya tiempo para el amor. Es que no queremos que haya amor si no es exactamente como lo soñamos. Si no es 100% lo que deseamos, mejor que no lo haya.
«¿Para qué? ¡Qué insatisfacción! Yo merezco más. Lo merezco todo».Pero ¿qué tal que todos pensamos igual y todos creemos merecer más?
No hay problema. En realidad no hay que preocuparnos. Al final de cuentas no nos urge el amor. Siempre están las fiestas, los amigos y los encuentros ocasionales. Nadie necesita amor mientras la espera se amortigüe con deseo. Con ese hombre alto que tristemente no quiere nada serio con nosotros porque tampoco le urge el amor. Ese hombre con trasero destacado que podemos tocar cuando lo deseemos y cuya espalda vemos alejarse a mitad de la noche sin saber exactamente cuándo regresará.
Por suerte no nos urge el amor. Gracias a Dios está Netflix para cada domingo de soledad y afortunadamente actualiza su catálogo casi tan frecuentemente como nosotros el nuestro.
Es que no me urge el amor. Me urge amarme sin urgencia.

domingo, 21 de septiembre de 2014

¿Te has preguntado por qué llora un homosexual?


Hay un joven en su cuarto en solitario. Se encuentra llorando inconsolablemente. Su cielo se tornó gris cuando escuchó a su propio padre burlarse de los homosexuales. Resulta, que este joven de 14 años de edad, ya sabe que es, eso mismo que su padre burla sin mesura alguna.


¿Te has preguntado por qué llora un Homosexual?

El homosexual llora:

— Porque no comprende tanto odio y exclusión en su contra.


— Porque desea amar en libertad y la sociedad no se lo permite.


— Por sentir discrimen y rechazo por parte de sus familiares y amigos.


— Porque en la escuela el gay tiene que mentir y vivir aparentando ser heterosexual.


— Porque si aparenta su homosexualidad puede ser víctima de una golpiza en la calle o en la escuela solo por ser gay.


— Muchos optarán por tener novias, cuando en realidad desean y quieren a otro chico.


— Porque ha pensado en suicidarse ya cansado de ser víctima de bullying o rechazos.


Cuando un homosexual llora, lo hace ante el discrimen que siente de los demás, o por el temor a que se descubra su verdad. Puedo asegurar que no solo está llorando, sino que sufre en silencio el oprobio de ser juzgado sin razón alguna.


Un homosexual llora porque siente horrible pensar que sus propios familiares sean capaces de rechazarlo. Es importante recordar que ante el tema de la homosexualidad, nuestras familias están atolondradas por el discurso religioso extremista.


...es como sentir una corona de espinas en el centro del corazón. El temor se convierte en una agonía que día tras día, en el que caminamos viviendo una doble vida, se acorta la esperanza de ser felices. (Pero podemos ser felices, ¡claro que sí!).


Desde temprana edad, los homosexuales nos enfrentamos a dilemas con nuestra propia persona, nuestros familiares y el entorno en el que nos desenvolvemos, pues nuestra identidad sexual está sujeta al discrimen y al rechazo.


Se llora, porque sabemos de historias pasadas, en las que otros homosexuales fueron víctimas de rechazos y golpizas por sus propios familiares, tras éstos enterarse que eran gays.


Un homosexual llora agostado de rencor con la vida, porque sabe que no es justo, el no poder vivir y amar con la misma libertad de los heterosexuales. Recordemos que religión ha logrado cercenar los pensamientos de sus familiares y amigos, que temen a los homosexuales por condenas eclesiásticas arcaicas.


Lo más importante en este corto recorrido por las lágrimas del homosexual, es que ayudemos a quienes son más jóvenes, a convertir ese llanto en toda una muralla contra el discrimen.


Quienes dejamos atrás el llanto que ocasiona el temor y el rechazo, y que vivimos hoy nuestra homosexualidad libremente, podemos ser personas de ejemplo en la vida de muchos jóvenes que no saben cómo controlar su llanto.


Es importante que reflexionemos, si solo vamos quejarnos del discrimen y el fundamentalismo…


… o si por el contrario, nos interesaremos en crear campañas y nuevas maneras de promover la VIDA en el Homosexual que hoy, llora agobiado por el discrimen, el rechazo, la burla y la condena. 

Via: http://www.boy4me.net/

viernes, 19 de septiembre de 2014

¡Jesús nos ama a todos?

predicador
El pasado martes, un predicador anti-gay tuvo la brillante idea de presentarse ante la universidad de Virginia para lanzar sus mensajes radicales a todos los presentes. Al parecer, entre sus consignas gritaba que los homosexuales irían al infierno.
Lo que probablemente no esperaba este señor es que se iba a encontrar una respuesta de esas incontestables, de las que emocionan, y de las que te dejan los pelos de punta.
Un grupo de jóvenes se pusieron frente a él y respondieron a sus gritos de odio, con un mensaje de tolerancia y respeto. Y lo hicieron con música. Mientras uno de los chicos tocaba la guitarra, todos cantaban al unísono la canción “How he Loves”. Una canción cristiana por cierto, lo cual le da aún mayor sentido.
Los chavales terminaron de cantar gritando: ¡Jesús os ama a todos!.

martes, 16 de septiembre de 2014

35 cosas que lamentarás cuando seas viejo

Tarde o temprano vendrán los tiempos cuando no puedas hacer muchas cosas. Cuando algunas otras se volverán obsoletas o imposibles de realizar. Pero siempre habrá que recordar que mientras seas joven, la vida debe adquirir un sentido, un propósito. Y para llegar a ello se necesita ser proactivo, para no lamentar cosas que no hiciste o dejaste de hacer. Siempre se puede ser mejor. Aquí una lista de las cosas que probablemente lamentarás cuando seas más grande:  




1. No haber viajado cuando tuviste la oportunidad. Viajar es cada vez más difícil a medida que envejeces, pues tener una familia de 3 o más personas resulta más complicado que sostenerte a ti solo.

2. No haber aprendido otro lenguaje. Te arrepentirás cuando recuerdes que pasaste más de 4 años aprendiendo inglés en la escuela y no recuerdas nada.

3. Permanecer en una mala relación. Recuerda que “si decides estar en una relación infeliz, has decidido ser infeliz”. Créeme, nadie que haya salido de una mala relación en el pasado, ha volteado sin decir que hubieran deseado salirse antes.

4. Olvidar ponerte bloqueador solar. Arrugas, lunares, cáncer de piel son algunos de los padecimientos que pueden ser evitados si te cuidas.

5. Perderte la oportunidad de ir a conciertos de tus cantantes favoritos. 

6. Tener miedo a hacer cosas. Siempre que mires al pasado te dirás: “¿Por qué le tenía tanto miedo a eso?

7. No poner “hacer ejercicio” como una prioridad. Muchísimas personas alcanzarán la plenitud física de su vida acostados en un sillón. Cuando llegues a los 40, 50 y más, lamentarás haberte quedado sin hacer nada en lugar de haberte cuidado un poquito.

8. Dejarte definir por roles de género. No hay nada más triste que escucharte decir: “es que en ese entonces esas cosas no se hacías así”. Atrévete a cambiar los paradigmas.

9. No renunciar al trabajo que odias. Ok, entendemos que hay que pagar los recibos, pero si no tienes un plan para mejorar, podrías despertar 40 años después viviendo en un infierno laboral.

10. No haberte esforzado más en la escuela. No es que las calificaciones te hagan más valioso, pero algún día por alguna circunstancia te dirás que habrías deseado poner más atención en clase.

11. No darte cuenta lo guapo/guapa que eres. Muchos de nosotros pasamos mucho tiempo lamentándonos por no ser tan guapos y gastamos fortunas en mejorar algo que no nos parece. En realidad, somos bellos todo el tiempo.

12. Tener miedo de decir “TE AMO”. Cuando seas grande, verás que aunque tu amor no fue correspondido, siempre habrás querido expresar tus sentimientos.

13. No escuchar los consejos de tus padres. Lo sabemos, cuando eres joven no los quieres ni escuchar, pero créenos, cuando crezcas, desearás tan siquiera poder escuchar su voz, más aún un consejo. Y lo mejor es que todo lo que te dijeron era cierto.

14. Darle mucha importancia a lo que la gente piensa de ti. Te lo juro que en 20 años ni te acordarás de lo que aquella gente decía sobre ti y que tanto te importaba.

15. Apoyar el sueño de otras personas por encima de los tuyos. Si, ayudar a otros es bueno, siempre y cuando te des también el tiempo y espacio para brillar por ti mismo/a y realizar tus propios sueños.

16. Guardar rencor o resentimiento por alguien. Eso significa dejar que alguien viva en tu cabeza sin pagar renta. No vale la pena. ¿Cuál es el punto de recordar y recordar el daño que te han hecho? Déjalo ir.

17. No defenderte. La gente grande no deja que nadie les haga algo que no quieren, tu tampoco deberías.

18. No haber hecho una actividad como voluntario. Créeme, ayudar a alguien voluntariamente a hacer su vida más placentera, es algo que jamás lamentarás. Se siente increíble. 


19. No cuidar tus dientes. Cepíllate, usa hilo dental, consulta a tu dentista regularmente. Cuando seas grande y te falten 3, 4 o más dientes, habrás deseado cuidarlos más.

20. No preguntarles cosas de la vida a tus abuelos antes de perderlos. Ellos ya han pasado por donde tú vas caminando y son una fuente inmensa de sabiduría. No pierdas la oportunidad de quererlos antes de que se vayan.

21. Trabajar en demasía. Nadie que vaya a morir ha deseado haber trabajado más o haber pasado más tiempo en la oficina. Por el contrario, desearon haber pasado más tiempo con su familia, amigos, pasatiempos.

22. No saber cocinar por lo menos un platillo que te guste. Aprende a cocinar, tú mismo te lo agradecerás.

23. No detenerte para apreciar el momento. Sí, lo sabemos, los jóvenes siempre son muy activos, pero detenerte y admirar a tu alrededor es algo bueno, hazlo.

24. No terminar lo que empiezas.

25. Dejar definirte a ti mismo por expectativas culturales. Nunca dejes que te digan: “nosotros no hacemos eso”.

26. No dejar a tus amigos que hagan su propia vida. Las amistades crecen por separado. Cada quien tiene su vida y debe hacer lo que considere mejor para ellos. No dejarlos realizarse es causa de problemas y tristeza. No quieres eso.

27. No jugar más con tus hijos. Cuando seas más grande, verás cómo tu hijo pasó de “Papi porfa vamos a jugar” al “Vete de mi cuarto papá”.

28. No tomar riesgos, especialmente en el amor. Saber que te atreviste a declarar tu amor a alguien, incluso si fue el más grande fiasco de tu vida, será bien visto por ti mismo cuando eres viejo. Aplica para las cosas de la vida cotidiana. Al final lo recordarás con una risa.

29. No darte el tiempo para hacer contactos. Siempre los vas a necesitar, siempre. Así que mejor comienza a hacerlos. 
30. Preocuparte demasiado por todo. Si las cosas tienen solución ¿para qué te preocupas?, y si no tienen solución, ¿para qué te preocupas?

31. Hacer más drama del necesario. ¿Para qué? Nadie lo necesita. 

32. No pasar más tiempo con tus seres queridos. El tiempo que pasamos con las personas que amamos es limitado y pronto se acabará. Hazlo valer y aprovéchalo al máximo.

33. Nunca haber cantado o hablado frente a una audiencia. Sí, es muy difícil, suena descabellado. Pero atreverte te dará un empujón de autoestima increíble. Tú puedes hacerlo, aunque creas lo contrario. Te llevarás una grata sorpresa.

34. No haber hecho el amor más veces con tu pareja. El sexo es el acto supremo defelicidad y éxtasis. Más cuando se hace con la pareja que amas. Desafortunadamente tiene una fecha de expiración. Lamentarás no haberlo hecho más seguido.

viernes, 12 de septiembre de 2014

¿Quién es el desnudo más bonito?


Mirror mirror Who's the cutest guy?

En el siglo XXI parece que todos queremos ser estrellas, que nuestra imagen sea conocida por miles de personas, y tener nuestros propios Clubs de fans.

Una nueva moda narcisista invade la web: Los chicos con celulares, que es esto?  Hay una pagina en donde puedes subir una foto tuya sacada con tu celular, pero no es solouna foto casual, aqui puedes encontrar hombres de todas las edades, en general con cuerpos espectaculares en torso, desnudos totalmente y hasta mostrando sus maravillosos atributos al palo o sus redondeados gluteos.

La moda del Narciso, ya que todas son sacadas frente al espejo, en la mayoria se han tomado el trabajo de hacerse una minima produccion, para salir lo mejor posible, el mensaje es claro:tengo esto y puede ser para ti,...

Estos,(supuestamente) son todos hombres heterosexuales a los que puedes contactar, enviando mensajes que son publicados dentro de la misma pagina, calificarlos comentarlos, y por lo que he leido por ahi, parece que algunos famosos han subido fotos suyas, con lo cual ha armado un revuelo en sus consumidores (Que estoy segura la mayoria son hombres).

Pero que hace que un hombre heterosexual, quiera ver a otros heterosexuales exponiendose, he incluso algunos compartiendo el mismo baño donde se han sacado las fotos.

Sera que todos queremos ser famosos, estar expuestos ser idolatrados, adorados,... No podemos creere que todos estos hombres son ingenuos y no saben que una vez puesta tu foto en internet, ella viajara al instante a todos los confines del Universo.

Si bien se puede aludir a una serie de rasgos propios de la personalidad normal, sin embargo el narcisismo puede también manifestarse como una forma patológica extrema en 
Mirror mirror Who's the cutest?
algunos desórdenes de la personalidad, como el trastorno narcisista de la personalidad, en que el paciente sobreestima sus habilidades y tiene una necesidad excesiva de admiración y afirmación.


Estos desórdenes pueden presentarse en un grado tal, que se vea severamente comprometida la habilidad de la persona para vivir una vida feliz o buena al manifestarse dichos rasgos en la forma de egoísmo agudo y desconsideración hacia las necesidades y sentimientos ajenos.

En su uso coloquial designa un enamoramiento de sí mismo o vanidad basado en la imagen propia o ego. La palabra procede del antiguo mito griego sobre el joven Narciso, de especial hermosura, quien se enamoró insaciablemente de su propia imagen reflejada en el agua.

La moda selfie con celular ha llegado y parece que con toda la potencia. Subirias tu foto?,

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