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martes, 16 de junio de 2015

¿ Que pasa en las duchas de las cárceles ?

Articulo de Nacho

Uno de los tabús más importantes en el mundo penitenciario está relacionado con las violaciones a los presos. Gracias a John, que ha contado su historia en The Atlantic, podemos entender más sobre ellas.

Paso 1: una infancia complicada
John entró en la cárcel de Richard A. Handlon, en Ionia, Michigan,a los 17 años. Tenía que cumplir una pena mínima de tres años por allanamiento de morada. John es afroamericano, sufre asma y a los cuatro años estuvo a punto de morir entre las llamas cuando su madre decidió que no podía seguir cuidándolo y prendió fuego al apartamento en el que vivía. Entonces fue trasladado con sus abuelos, pero durante su adolescencia, volvió a tener contacto con su madre, que se prostituía y tomaba drogas. Ella le convenció para que le ayudase económicamente perpetrando pequeños robos. En el último de ellos, fue persuadido por un miembro de su familia para entrar en el hogar de una de las zonas privilegiadas de Detroit, donde se encontró a un niño de 9 años y robó una pistola de calibre 45. Sus huellas quedaron impresas en una de las ventanas de la urbanización, y el niño declaró que John había abusado de él. La sentencia le obligaba a pasar un mínimo de 3 años y un máximo de 20 entre rejas.
Paso 2: bienvenido a la cárcel
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Lo primero que hizo Johndespués de ser revisado en todos sus orificios por los guardas fue mostrarse duro y peligroso ante sus compañeros. Sin embargo, poco podía hacer para ocultar su fisonomía de adolescente y su voz aguda, que le convertían en un candidato perfecto para satisfacer los deseos sexuales de los reclusos. Era uno de los más jóvenes de su bloque, lo que es conocido como un fish (“pescado”). Poco a poco, empezó a recibir cartas de otros prisioneros por debajo de la puerta de su celda. Algunas eran explícitas, otras no: “Eres un negro atractivo”, decía una. “Necesitas a un blanco que te enseñe”. Al parecer, comentaba otro de sus compañeros, había levantado pasiones entre la población reclusa.

Paso 3: la primera violación
John tuvo un par de compañeros antes de conocer a David, que le preguntó si alguna vez había pensado tener
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relaciones con otro hombre. A John, que había perdido la virginidad con una chica el año antes, le parecía ridículo. Pero una noche, David le atacó, le bajó los pantalones y le penetró durante siete minutos. No pudo hacer nada contra los 30 kilos de más que pesaba su compañero, que le ordenó que no dijese nada. Dicho y hecho: John se calló y admitió lo ocurrido.

Paso 4: la violación como parte del día a día
El artículo escrito por Maurice Chammah cita una de las grandes obras sobre el abuso en las cárceles, The Sexual Jungle de Wilbert Rideau, en la que el periodista explicaba en qué consiste ser violado en dicho contexto: “La violación en prisión raramente es un acto sexual, sino uno violento, político y una representación de los roles de poder”. En esa situación, el violado se convierte en “una mujer en esta perversa subcultura, y debe asumir su rol como ‘propiedad’ de su conquistador o quien quiera que lo haya reclamado y llevado a cabo su emasculación.Se convierte en un esclavo en todo el sentido del término”.
Es lo que le ocurrió a John, que empezó a ser violado repetidamente por David, que se había armado con una navaja de andar por casa (en realidad, un cepillo de dientes aderezado con cuchillas). Al principio le hacía falta colocarla en el cuello de John; más tarde, le bastaba con dejarla encima de la mesa. En una de las violaciones que sufrió, John se dio cuenta de que había sangrado analmente: el sexo nunca se llevaba a cabo con protección o lubricantes.
No siento deseo por ninguno de los sexos
El resto de presos también utilizaron a John como juguete sexual. Además, empezó a ser consciente de que probablemente, los guardas sabían lo que ocurría, ya que veían continuamente ver a los hombres entrar y salir de la celda sin hacer nada.
Paso 5: indiferencia y burlas
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No sólo eso, sino que muchos de los oficiales de la prisión empezaron a referirse a él con términos que manifestaban su conocimiento de la situación. Eran palabras como“maricón”, o “chica” que utilizaban para bromear. El resto de presos empezaron a considerarlo un fuckboy, el término con el que se conoce a los hombres que intercambian sexo a cambio de otros favores como comida. Pero John nunca lo fue.

Paso 6: protección a cambio de sexo
John comenzó a aceptar las relaciones sexuales con otros presos a cambio de protección. Es lo que ocurrió con un rubio narcotraficante que le prometió cuidar de él si lo masturbaba.Pero fueron pillados en las duchas y, al no gozar de ninguna autorización, pasó dos semanas en confinamiento solitario. Así que decidió explicarle su situación a las autoridades de la cárcel, que lo trasladaron al correccional Bellamy Creek. Allí también fue objeto de intentos de agresiones sexuales y se prestó a besar y acariciar a otros hombres para garantizar su protección.
Paso 7: la desaparición del placer sexual para siempre
Estas circunstancias han provocado que John deje de disfrutar de las relaciones sexuales, aunque sea con mujeres:“No siento deseo por ninguno de los sexos”. John sigue encarcelado, y ahora pasa el día leyendo, viendo las noticias y pintando gracias a la protección que ha recibido del grupo de abogados que, liderado por Deborah Labelle, se ha propuesto proteger a los cientos de prisioneros que contaban con menos de 18 años entre el 2010 y el 2013 y que han manifestado, como John, haber sido víctimas de brutales violaciones entre rejas. Como reconoce el propio prisionero, es un entorno perversamente igualitario, y no culpa a sus orígenes sociales de lo que le ha ocurrido: “Si eres vulnerable, da igual cuál sea tu color”.

4 comentarios:

  1. Es un tema muy bueno para tratar y leer diferentes opiniones de cada persona o
    simplemente sus experiencias para mi es diferente, para mi hay que estar como mejor te sientas y ya.
    y les invito a Hotel Gay
    de Melgar donde la privacidad, la discreción y el respeto por tu identidad sexual es la mayor preocupación.

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  2. Camilo.esp89@hotmail.com

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  3. Es muy interesante e importante que se deje de lado la discriminación hacia nosotros los gay. Yo estoy muy feliz con mi pareja
    y vivimos excelentemente y cada fin de semana vamos a Hoteles Gay Melgar
    de Melgar donde la privacidad, la discreción y el respeto por tu identidad sexual es la mayor preocupación. Amo ser gay.

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